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Enrique Amarante Director de la Escuela de Fútbol Argentino www.elpotrero.com.ar

julio 25, 2006

ITALIA, DEL OTRO LADO DE NUESTRA LÍNEA

Italia, del otro lado de nuestra línea

Por Sergio Levinsky

No sólo el Mundial nos dejó enseñanzas “a la italiana”. También los días subsiguientes nos fueron entregando testimonios de lo que se debe hacer en un país serio y en el que las instituciones funcionan como corresponde.
Si la selección argentina, junto con Brasil la de más recursos técnicos en el Mundial, no supo resolver su partido ante Alemania en cuartos de final siendo infinitamente superior al punto de quedar con un 70 por ciento de posesión de pelota, Italia, en la fase siguiente y con menos recursos, mostró el camino de cómo se le plantea el partido a un equipo limitado y cuyo punto más fuerte fue la dinámica y el hecho de jugar en casa.

Pero Italia fue seria. Sabiendo que en los penales ya todo entra más en el terreno de la fortuna (aunque no solo), trató por todos los medios de rematar el partido, y antes de los goles de Grosso y Del Piero, ya Gilardino había tenido una inmejorable ocasi{on que terminó en el palo cuando Lehman estaba vencido. La paradoja es que aquellos que tienen el cliché fácil, siguen con el discurso de “Italia defensiva” cuando en los minutos finales, los azzurros llegaron a plantear el partido con Totti, Pirlo, Del Piero, Gilardino e Iaquinta. En cambio Argentina, la que supuestamente había “vuelto a las fuentes”, la que defend{ia “el fútbol que le gusta a la gente”, controló el partido pero jamás osó atacar a un equipo alemán en el que ni siquiera sus hinchas creían demasiado y menos ante semejante rival. Pero claro, si Argentina por sí misma decide prescindir de Leo Messi, dejó en casa a Sergio Agüero y le da pocos minutos a Tévez, ¿qué queda para los rivales?
Pero no todo pasa por el campo de juego. Cuando la selección italiana ya estaba clasificada para la final del Mundial, ante Francia, desde las más altas cúpulas del poder político se ensayó con el globo de una posible amnistía para los equipos implicados en el “Calciopulite” en el caso de ganar su cuarta Copa del Mundo.
La primera sorpresa llegó desde algunos propios integrantes del equipo italiano, como Rino Gatusso, quien se negó de plano a aceptar un perdón, con el excelente argumento de que quienes se reconocen inocentes no necesitan de indulgencia alguna. Pero no quedó allí: pese a la euforia del título mundial y un despliegue como pocas veces en la historia del país en los festejos del Circo Máximo romano, en menos de una semana aparecía el fallo judicial por el que se condena a clubes como Juventud, Florentina o Lazio a la Segunda división, con quita de puntos, y lo mismo para el Milan en la Serie A, excluyendolo de la Champions League, y con una importante quita de puntos.

Muchos analistas del fútbol descreían de estas medias, atribuyendo los cambios finales a lo que podría ser el comienzo de la decadencia del calcio, pero en los países serios, estas cuestiones quedan atrás, y cuando la Justicia actúa, es así de contundente.

Desde ya que este fallo, que prácticamente condena a los tres descendidos a permanecer casi con certeza al menos dos años en Segunda, implica que muchos de los mejores jugadores de la liga italiana emigrarán a clubes del exterior (principalmente en España e Inglaterra) y en consecuencia debilitarán al propio fútbol italiano, pero como ya decían sus antepasados “dura lex, sed lex”. La ley es dura, pero así es la ley.

La gran pregunta que nos formulamos es qué pasaría en la Argentina si los más grandes clubes son descubiertos en ilícitos de la magnitud de aquellos de los del Calcio. Es difícil pensar en que un fallo se pudiera acercar mínimamente a algo como esto, con clubes que vetan árbitros en cada fin de semana, al punto tal que hay una lista negra que el Comité Arbitral debe sopesar y acatar en cada fecha, hay clubes que ya sólo con sus deudas y gastos que continúan, hace tiempo que por fraude debieran haber descendido (o desaparecido), y tantos más hechos gravísimos a los que la AFA hizo y hace la vista gorda.

Por eso esta vez Italia fue ejemplo tanto dentro como fuera de la cancha, y por cuestiones distintas, aunque ya que tenemos una colonia mayoritariamente originaria en ese país, no estaría mal tomar aquellas cosas buenas que son para rescatar, en vez de contemplar absortos cómo en otros lados, se puede hacer lo que creemos que en nuestros lares sería imposible

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